Desierto

 

CDMX, 02-19-2013

Me despierto con sed, una sed que el agua no sacia… Sé lo que necesito pero vive en mi mente como una ilusión. Un desierto preñado de agua en sus adentros, pero al mismo tiempo tan vacío y lejos.

Es el espejismo que me mantiene dormida cuando la vida sucede. La veo y no la puedo beber; agua presumida y orgullosa!

Desierto quema mi piel,  mi vientre, mi dolor arde, arde rojo intenso; grito soledad…

 

Una tela de cactus envuelve a mis huesos, espinas que ansiosas recorren mi cuerpo estéril de conocimiento, rasposo, sin ritmo. Ya me acostumbre a sentir el placer de sus rasguños; aprendo sangre blanca estancada.

Una esperanza surge en mí… brotan ínfimas gotas de agua celestial cual tímidos extranjeros; nutriendo la frontera de mi fuente de vida.

Cierro mis ojos, el sol penetra mis párpados y veo claridad en el mismo cenit de mis fantasías.

La sombra de un caballero se mueve  elegante sobre la arena. Trae frescura a todo sobre lo que él se posa. Tiembla la arena, la tierra y mis espinas; sus pasos más cerca arrancan golpe a golpe ceguera y anhelo. El cactus queda desnudo; escurre sábila, escurre mi cuerpo viscoso, se cierran todas mis heridas.

Como camello se acerca y bebe entre mis piernas las gotas que difícil parí… en su boca se multiplican.

Me chupa, succiona hasta mi último aliento . . . Me muero, renazco y por fin despierto; madura, empapada, tan llena de vida!

@Tdetila

 

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